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Chajarí, Entre Ríos, Argentina

sábado, 18 de octubre de 2025

Braiton

 

Braiton

Braiton iba al colegio con sus compañeros de toda la vida, compartían las más desopilantes aventuras mientras crecían, siempre se acompañaban en las buenas y en las malas. En los últimos años de secundaria cada uno iba definiendo su perfil y los líderes del grupo daban por sentado que todos estaban de acuerdo en seguirlos en sus conductas. En esa oportunidad estaban juntando lo necesario para la gran fiesta de las agrupaciones estudiantiles de los distintos colegios de la ciudad, que incluía una previa independiente de cada curso en la casa de alguien.

Braiton, por su parte acompañaba como todos los demás, aportaba el dinero para la fiesta, pero había un tema que lo preocupaba mucho, y no quería conversarlo en el grupo por temor a que lo discriminen. Tampoco se animaba a hablarlo con su familia. Llegaba del colegio a su casa muy abrumado con su preocupación, hacía rápido las tareas, leía algo para el otro día, se reunía por algunos compañeros para hacer trabajos escolares, iba al gimnasio, siempre con esa inquietud que lo asediaba. Braiton era abstemio y no se lo quería decir a sus compañeros, a quienes no se les ocurría pensar que podría existir un chico que no tomaba bebidas alcohólicas. Ese grupo había cancelado a Ayelén, una compañera nueva que, con toda personalidad y la mejor onda, les agradeció la invitación a sus reuniones y les dijo que no le ofrezcan más bebidas con alcohol porque decidió no consumirlas, les aclaró que los acompañaba, les respetaba sus hábitos y pidió que respeten los de ella. Como ese fue el motivo de discriminación, el chico decidió callar su situación.

Llegó el gran día de la fiesta, los chicos concurrieron a la previa en una casa donde habían acopiado gran cantidad de bebidas y algo de comida, allí cantaron, bailaron disfrutaron, cuando no quedó nada del acopio, se fueron al club donde se realizaba la gran fiesta de las agrupaciones con los otros colegios. Eso fue lo que contaron algunos, ya que Braiton no recordaba nada de esa noche, sabía que fue, que varios compañeros le pasaron vasos con cocteles que tenían en un bidón y nada más, porque despertó dos días después en el hospital.

Braiton, también cancelado, terminó siendo muy amigo de Ayelén, juntos analizaban y estudiaban por qué la sociedad permitía que no se cumpla con la ley de venta de bebidas alcohólicas a menores y por qué sus compañeros no podían entender que beber no era la única forma de divertirse.

El tiempo pasaba y cada vez eran más grandes los inconvenientes que les acarreaban los consumos problemáticos a los chicos de ese curso, de modo que, a fin de año, era más numeroso el grupo de Ayelén y Braiton que el otro, o mejor dicho ya no había dos grupos antagónicos, porque la sobriedad del grupo mayoritario acompañaba y contenía a los demás. Este dúo de valientes estaba muy emocionado por inspirar a los chicos, por ayudarlos a comprender el valor de respetar las decisiones individuales, sin proponérselo lograron promover una cultura más inclusiva y consciente, desafiando las normas sociales establecidas. 

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