Datos personales

Mi foto
Chajarí, Entre Ríos, Argentina
Mostrando entradas con la etiqueta LITERATURA ENTRERRIANA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LITERATURA ENTRERRIANA. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de abril de 2020

Buenas vecinas

Diálogo entre la Cina-cina y la Palmera Pindó en Avenida Padre Gallay- Chajarí, Entre Ríos - Argentina

Buenas vecinas

-Palmera Pindó: ¡Buen día vecina! ¿Cómo estás?
-Cina-cina: ¡Bien, bien! Un poco aburrida, extrañando a los caminantes con su alegría y sus musculosas  de vistosos colores.
-Palmera Pindó: La verdad que sí, aunque en estos días noto que el aire está más puro,  también extraño a los autos, que si bien contaminan con sus gases y ruidos, son parte de mi vida.  Nosotras, las palmeras, crecimos  con ese ambiente y nos adaptamos muy bien ¿acaso no me ves hermosa?
-Cina-cina: ¡Claro que sí!  En cambio yo, mira lo mal que me veo, con la erosión estoy quedando descalza, mis raíces están expuestas al aire, no sé cómo haré para alimentarme  si esto sigue así.
-Palmera Pindó: ¡Verdad! Nosotras no tenemos ese problema, estamos rodeadas de cemento, pero te digo, a veces con el  calor me gustaría andar en patas, bueno… en raíces.  ¡No sabés el calor que pasamos!
-Cina-cina: Pero ustedes están bien protegidas, mirá el cordón, el cemento y el asfalto que te rodea, nosotros no tenemos nada.  Fíjate en  los cardos y mis otros vecinos, todos descalzos, siendo que somos  autóctonos, vivimos acá desde siempre.  Vienen ustedes y las tratan como las grandes reinas de lugar. 
-Palmera Pindó: Bueno, no es tan así.  Ustedes tienen muchas ventajas,  crecen con total libertad, se pueden reproducir tranquilas aunque el suelo se  erosione, en cambio nosotras, soltamos una semilla al asfalto y no puede germinar.  Y hablando de autóctonas, las palmeras también somos del litoral argentino entre otros lugares, nada de  exóticas, lo que pasa  es que crecemos en otros sitios de la región o no no dejan crecer por el pastoreo y los cultivos.
-Cina-cina: La verdad que me has levantado el ánimo, siempre envidiaba sanamente al verte tan prolija, pero nunca me puse a pensar en lo buena que está mi libertad, poder elegir para qué lado quiero dirigir mis raíces, ver mis hijitos crecer💓💓, compartir el espacio con otras especies.
-Palmera Pindó: Es así, todas las plantas tenemos una función en la naturaleza, incluso las que fuimos cultivadas, estamos por alguna razón.  A este lugar, en tiempos normales, viene mucha gente distinta,  algunos  prefieren las plantas como ustedes, en su hábitat natural, observan con atención sus raíces, sus esfuerzos por sobrevivir y ustedes le dan una enseñanza de vida: "a pesar de la adversidad, siguen firmes"💪,  por eso las admiran, se sacan fotos junto a ustedes.  Otros prefieren paisajes  más humanizados como nosotras, al ver la fila prolija de palmeras, sienten que están en un lugar maravilloso y disfrutan también. 
-Cina-cina: ¡¡Tenés razón!! Juntas, conformamos un paisaje ideal, para todos  los gustos. Convivamos en paz y armonía aprovechando nuestras diferencias, siendo la antesala perfecta para ir a  las termas.
-Palmera Pindó: ¡De acuerdo! ¡Uy! viene la camioneta de la policía, que no nos vea hablando, disimulá.
-Cina-cina: No hay problemas, cada una está en su casa y guardamos la famosa distancia social.
-Palmera Pindó: ¡Sí, es verdad!  Además este virus no nos  afecta a las plantas. 
-Cina-cina: Bueno vecina, ha sido  un gusto esta charla.  Me está dando hambre, voy a aprovechar el sol para hacer un poco de fotosíntesis.  Nos hablamos!! 😜😘






lunes, 20 de abril de 2020

La vaca inmortal (Versión chajariense)

Relato inspirado en la Avenida Padre Galay de Chajarí, Entre Ríos.  En este mismo blog hay una versión puntaltense que tiene como protagonista a una vaca almada https://letrasdenatalan.blogspot.com/2016/05/leyenda-urbana-de-punta-alta-la-vaca.html

La vaca inmortal (versión chajariense)

Desde que aconsejaron “en lo posible reemplazar las pastillas por las zapatillas”, la gente calzó sus deportivas y se volcó masivamente a caminar, correr o trotar en todos los lugares del mundo. Y a lo de las pastillas, cada uno lo decidió con su médico de cabecera. Con esta premisa en todas las ciudades los deportes pedestres individuales o en equipo proliferaron, los gobernantes prestaron atención a estas conductas, generando espacios apropiados para tales prácticas. 
En Chajarí, uno de los tantos lugares favoritos para caminar, correr o correcaminar es la senda peatonal paralela a la Avenida Padre Gallay. Es frecuente ver allí personas de todas las edades en distintos momentos del día y a los ritmos más variados. Muchos se saludan cortésmente, otros no miran a nadie, algunos desde un coche ven a alguien que conocen y tocan bocina o le gritan el clásico ¡¡weeep!! 
     Todo transcurre tranquila y distendidamente, se respira felicidad plena al son de los ruidos habituales del tránsito, de algunas aves del lugar y si en esos días hay remate en La Rural, los mugidos acompañan todo el trayecto. Pero… cuando este predio está en silencio, cuentan quienes caminan, que en reiteradas oportunidades se les aparece una vaca muy especial, algunos la escuchan, otros también llegan a verla con su cuero desteñido por el tiempo. ¡¡Así es!! Según relatan los paisanos, hace mucho tiempo, unas cuantas décadas atrás, hubo un gran remate extraordinario, al que concurrieron ganaderos de varias provincias y de los países vecinos. Entre una cantidad y variedad de vacunos, había un lote muy especial proveniente de Perugorria. El mismo despertó gran interés entre los compradores, las ofertas y contraofertas fueron tantas que elevaron su precio. Finalmente un estanciero de Pergamino redobló la última oferta y el martillero bajó su herramienta de trabajo con un golpe seco sorprendido con la subasta lograda. 
     Concluido el remate, controlaron las guías y los arrieros se dirigieron al embarcadero a cargar los animales a las jaulas, habían completado varios equipos ya, cuando una vaca del lote de Perugorría se empacó y no hubo forma de cargarla. Insistieron, llamaron a unos cuantos baqueanos, incluso un veterinario aplicó psicología animal, sin lograrlo. Mientras pensaban la forma de embarcarla, la traviesa vacuna se escapó, sorteó corrales y se internó en el monte. Se fueron todos y el animal misteriosamente no dio señales de vida.
     Al tiempo comenzaron las apariciones y cada tanto se le presentaba a algún jinete solitario que andaba por ahí. Lo que ocurría, como siempre sucede en estos casos, nadie le creía a estos caballeros, aunque se les apareció a varias personas en distintas épocas. Todos sabían que aquella vaca rebelde nunca apareció, porque con el oficio de las rutinas de un remate, también se transmiten a los peones nuevos las anécdotas. 
     La situación cambió cuando la zona se modernizó, comenzaron sus andadas los caminantes, las apariciones de esta vaca fueron más frecuentes, la gente empezó a comentar, la leyenda urbana pasó de boca en boca haciéndose popular y viral, porque a alguien se le ocurrió publicar su versión en las redes sociales. Como suele pasar, cada persona escucha lo que quiere y lo que le conviene, algunas cuentan que en su mugido les dice “no comas carne, sé vegetariano o vegetariana”, otras han dicho que escucharon “no uses ropa de cuero”, en cambio el grupo mayoritario dice oír cosas como: “comete un asado”, “alimentate saludablemente”, “seguí las tradiciones argentinas”, "comé milanesas" entre otras. En fin, será cuestión de prestar mucha atención al pasar por el lugar para saber qué es lo que tiene para decir esta querida vaca inmortal, que por algo regresa del pasado. Y no olvidar tener el celular preparado para grabar por si acaso llega a aparecer.

Fotografías tomadas en el lugar en 2019







sábado, 15 de febrero de 2020

El puente de Santa Ana Entre Ríos

Leyenda El puente de Santa Ana

      
     Debajo del puente las tardes eran mágicas, el arroyo a esa altura tenía todo lo necesario para ser un  paraíso. La sombra que proyectaba la gran estructura de cemento, se convertía en un cómodo cobertizo que moderaba la temperatura, brindando un ambiente perfecto a quienes acampaban allí para pasar una agradable jornada playera. 
     ¡Las mamás recomendaban tener mucho cuidado porque allí el arroyo era más profundo! La playa era un colchón de arena dorada y movediza, donde los niños se hundían jugando y disfrutando. En tanto que las adolescentes y jóvenes santanenses de los setenta, se congregaban allí a tomar sol, matear, comer facturas de la panadería Drewanz, leer, conversar y escuchar las emisoras de radio Concordia o Salto.
     Los muchachos pasaban con sus coches arriba del puente y hacían sonar sus bocinas porque intuían que las chicas estaban allí aunque no las veían. Ellas sabían quién las saludaba porque conocían el ruido de cada auto del pueblo. 
     Así era el puente, comunicaba, unía, albergaba… Hasta que un día, el precio del progreso se hizo notar, era otoño de 1979 y le había llegado su fin. Ya casi nada quedaba en la vieja Santa Ana, las topadoras habían hecho lo suyo, todo era desolación. ¡Arribaron unos señores a dinamitar el amado puente! El futuro lago debería quedar libre de obstáculos para facilitar la navegación. - “Con los años que tiene y el agua que vio correr, una bomba va a alcanzar” -dijo uno de ellos. Dejaron el explosivo programado y se alejaron. Se produjo el estallido que todo el pueblo escuchó, imaginando que nunca más volverían a ver este punto de conexión. Pero no fue así, el puente seguía fuerte, orgulloso, lleno de energía y vitalidad. Intentaron con más explosivos, sin lograr derrumbarlo. 
El puente se resistió, el agua llegó y ahí quedó, viendo pasar el tiempo y siendo testigo de esta gran transformación. Cada vez que los reguladores de la represa o la misma naturaleza  hacen descender las aguas, el viejo puente asoma para recordar su existencia. 








Fotos tomadas de: http://www.santaana.tur.ar/fotos.php

    ¡¡Resistencia, de eso se trata!! Cuenta la leyenda que el puente sumergido atesora una energía especial de todo su pueblo y de la colonia que lo vieron primero nacer, luego servir, conectar, unir, comunicar, vincular, enlazar y fluir durante tantos años. Entonces, para seguir resistiendo y existiendo, esa misma energía de Santa Ana, ha inspirado a quienes construyeron el nuevo puente mirador que adorna la costanera, con el fin de transmitir esa fuerza vital a quienes lo visitan. Cuando visiten el lugar, no dejen de acercarse al mirador, tóquenlo, siéntanlo y recárguense con su energía emocional positiva que les dará fuerza y resistencia. 
     Además de conformar un pintoresco paisaje para tomar fotografías y hacer más emocionantes ciclopaseos y caminatas, el nuevo puente es un homenaje y recuerdo permanente a todo el desarraigo que experimentaron los usuarios del viejo puente en pos del progreso y del aporte de energía hidroeléctrica al sistema nacional. Desde este bonito rincón, Santa Ana expande solidariamente toda su energía para argentinos y uruguayos, con la felicidad de saber que el esfuerzo de dejar nuestras casas valió la pena.

Nuevo puente: 6/02/19
Nuevo puente: 16/02/20